Abrimos la Caja de Pandora? (I)

Hubo por decirlo de alguna manera y no poner “hay” un tiempo en el que me quejaba por mil y una cosas, algunas con más razón que otras pero el caso es que una le pilla el gusto a quejarse. Poco a poco, con el tiempo me dí cuenta de que la mayoría de las veces no sirve de nada quejarse, porque o bien es algo banal o bien solo es cuestión de no querer aceptar algo que va a acabar sucediendo tengas o no razón. Así que una de las pocas cosas que tenía clara cuando abrí este blog es que tenía que haber un espacio que fuese igual que la Caja de Pandora, que si no una va poco a poco acumulando mierda y ya se sabe cómo va esto.

Hace unos días había tenido un día un poco raruno de riñas absurdas en casa, y de encuentros que abren muchos ojos y cierran más puertas aún.

Después de estar toda la mañana en casa sin parar como pollo sin cabeza, riñendo con el niño grande (N) y con el niño más grande que dicen que lleva los pantalones en esta casa había que desconectar así que he cogido a Y y nos hemos ido de paseo a gastar unos cuantos euros, que oye como terapia no vino nada mal, pero para mi economía no se yo a final de mes como le vendrá, pero claro una sale de casa a pasear con un día soleado, dándole vueltas a la cabeza a cosas absurdas, te cruzas con una perfumería y de repente te encuentras saliendo con una bolsa con maquillaje y cremas varias, que con este cuento de estar en plena “operación cuerpo del deseo” (lo siento pero me la he tenido que adjudicar nancy morena XD) pues como que se te olvida la jauría que dejaste en casa con juguetes tirados por todos lados y un niño gritando porque no lleva nada bien que viniese un bebe a casa para quedarse.

Pues iba yo ya tan feliz en mi paseo con mis nuevas adquisiciones, y con ropita nueva para Y (en serio que se me ha ido de las manos el paseo purificador jajaja), me dirigía a por ropa para N cuando me encontré con una de esas personas que tu crees que es amiga pero que de repente te encuentras hablando con ella recibiendo contestaciones de la manera más fría posible y con una prisa por acabar la conversación que te dejan con una sensación de ser tan poquita cosa en un momento que te hacen cuestionar ese sentimiento de amistad que tiene la gente.

Es muy típico decir que puedo contar con los dedos de una mano los amigos que tengo pero es que realmente cuando pasas por un mal momento abres los ojos con mucha gente, el problema es cuando viene otro momento más malo todavía y ese círculo se va haciendo cada vez más pequeño hasta casi convertirse en un punto.

Ese día no es que esa persona me decepcionase solamente, es que por tlf con otra persona cercana me pasó exactamente lo mismo, que un día malo lo puede tener cualquiera, pero cuando estas personas siempre tienen esos días malos, ya empiezas a pensar que no es la primera vez que te sucede esto ni la segunda, ni será la tercera si no pones tierra de por medio.

Puede que no fuese un buen día en muchos aspectos, y que la nostalgia se apoderase de mí la mayor parte del día, pero los amigos son la familia que uno elige, y por eso me sentía bastante mal, por no haber sabido elegir bien la gente que quería que formase parte de mi familia.

Viendo ya los toros desde la barrera con unos días de por medio me siento hasta mejor, después de dar carpetazo y pasar a la acción me he ido marchando de los grupos de WhatsApp y oye la paz y tranquilidad que siento en estos momentos no está pagada. Y ahí me he dado cuenta del grado de dependencia que creemos tener del móvil, el primer día estás rara porque ya no estás con el móvil todo el día encima y luego te encuentras pensando qué se estará diciendo en esos grupos, el gusanillo del cotilleo te pica pero como has sido tú la que te has ido no es plan de volver con el rabo entre las piernas suplicando que te vuelvan a meter, ya al segundo día te das cuenta de que oye, tampoco se ha estado tan mal el día anterior con esa paz y tranquilidad de no saber nada de nadie y la cantidad de tiempo libre que tuviste para dedicarte a ti y a los tuyos, así que después del choque inicial de salirme de un par de grupos, uno a uno me he ido de todos y como alma que lleva el diablo me he salido de un par de ellos que me habían vuelto a meter, además sin pensármelo ni 2 sg, lo primero que se me pasó por la cabeza fue uy quita quita, que estoy muy tranquilina yo ahora jajajaja.

No me he ido del grupo de mi familia por vergüenza, pero que no me tienete que el día menos pensado…

¿Y tu? ¿Eres solitario o prefieres mucha gente a tu alrededor?

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Anónimo dice:

    Más vale poco y bien que mucho y mal pero del grupo de la familia ni se te ocurra salir

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  2. Carla dice:

    Yo soy más burra y no lo llamo la Caja de Pandora, directamente abrir el cajón de mierda jajaja.
    Lamento que tuvieses esos desencuentros, pero vale más pocos y cercanos que muchos de oídas solo.
    Lo de los grupos de WhatsApp no me atrevería yo a salirme de ellos, soy demasiado maruja como para perdermo más de un cotilleo pero si es verdad que la mayoría los carga el diablo

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